martes, 24 de mayo de 2011

Los pasos se detienen


No hay ola,
ni mar que me renueve,
ni esperanza,
ni puerto que me espere;
la inmensidad se colapsa como un lastre,
es condena querer salvar el resto.

No hay litoral,
ni pedazo de tierra con cimientos.
No hay paz,
ni calma, ni ataduras.

Las anclas no sujetan
las verdades;
los pasos se detienen
se hacen débiles:
por falta de luz en las ciudades.

No hay Sol
no hay Luna
no hay estrellas;
no hay lluvia que lave las derrotas,
ni maquillajes que oculten
las ojeras;
por eso aquí
entre estas notas
Un Rosa pálido se impregna
en mis quimeras.

Lorena Avelar

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